Vamos a necesitar el apoyo de 8 compañeros quienes con cerveza en mano, serán los supervisores de este trabajo que puede llevar de 20 minutos a 6 horas, dependiendo de las cervezas disponibles.

Primero vamos a necesitar una llave de 12 picos de ½ pulgada para desmontar el caliper.

Procedemos a desmontar los dos tornillos que sostienen el Caliper a la tijera (se emplea el dado de 12 picos)

De esta forma, podremos separar el caliper de la tijera y del disco.


Ahora, lo que sigue es quitar los dos tornillos pequeños que sostienen las balatas, el dado también es de 12 picos (Animal, donde consigues estos dados).


Sin estos dos tornillos, las balatas ya pueden retirarse del caliper, vale la pena poner mucha atención en la posición que tienen para no batallar a la hora de poner las nuevas.

Ya sin balatas, procedemos a volver a insertar los pistones con alguna otra herramienta, a nosotros nos funcionó la matraca.

Ahora, lo que sigue es insertar las balata nuevas en el Caliper.

Al volver a ponerlas, hay que hacer que coincidan los orificios de los tornillos y

Volver a empujar los pistones de tal forma que quede suficiente espacio entre las balatas para que quepa el disco, después asegurar las balatas al caliper con sus tornillos, aquí tener cuidado de no maltratar la superficie que hace contacto con el disco.

Ahora, solo hay que volver a colocar el caliper en su lugar, obviamente asegurándonos al 100% de que quede bien apretado.

El resultado final.

No hará falta purgar la línea del freno puesto que no nos metimos con el sistema de frenos en sí. Hay que bombear un poco la palanca para que se ajuste el freno (al principio está completamente aguada la palanca, no te espantes, después de bombear un par de veces, regresa a la normalidad).

No se esperen hasta tener sus balatas así para cambiarlas.










